Publicado el 9 septiembre, 2015 por Monica Alvarez Digon

Llegó Septiembre,  el mes de la S.

La S de Septiembre, de Soledad y de “Start” (comienzo en inglés).

Soledad porque después de un traslado o un verano en familia, los hijos empiezan el colegio, nuestras parejas están incorporadas al trabajo y nos quedamos solas, con la casa toda para nosotras.

Visto así, pensar en el silencio, en el tener toda una casa para ti puede parecer casi un regalo. Sería un regalo si tenemos ya creada nuestra vida en este lugar o si nuestro objetivo para este destino es descansar de una vida ajetreada anterior.

A estas alturas del mes y si nos acabamos de trasladar, seguramente nuestras cosas hayan llegado, tenemos ya una casa, ahora nos falta hacer de ella un hogar. Hacer un hogar no es decorar la casa, es sentirse en casa. Eso es más complicado y lleva tiempo. Los primeros días son difíciles, ya puede ser la casa más maravillosa del mundo que no la sentimos nuestra y es en ese escenario dónde transcurren los primeros momentos de un nuevo comienzo…

El primer día de colegio, es difícil porque pensamos en los niños. Cada traslado dejamos los niños en el nuevo colegio, y ese día es largo, muy muy largo.  Estamos ansiosas miramos el reloj mil veces y somos aparecemos a buscarles con mínimo media hora de adelanto.  No podemos dejar de necesitar que llegue la tarde para ver que nos cuentan, si son pequeños, estamos deseando saber si han llorado o no, y siempre tenemos necesidad de saber si han conocido a algún amigo y se han sentido bien en su nuevo entorno.  Llevará un tiempo la integración real pero realmente esa primera impresión hace que nos relajemos o nos entren ganas de llorar con ellos.

El segundo día de colegio,  es duro, porque pensamos en nosotras. Normalmente pensar en una misma siendo madre es algo bueno, pero en este caso… no tanto.

Entramos en casa. Allí nos espera Doña Soledad, (que sólo a veces es el nombre de  la señora de la limpieza). Doña Soledad nos recibe y nos quiere engullir  con su clásica pregunta aprovechando el vacío que implica cada nuevo comienzo:

¿y ahora qué?

Cada comienzo es como sentarse a escribir una redacción. Lo elegiste, y ahora tienes que enfrentarte a ese papel en blanco sin que nadie te exija nada, ni objetivo, ni extensión, ni tema.

Para algunos, el papel en blanco puede ser una oportunidad de empezar de cero, con nuevos proyectos e ilusiones. Con nuevas metas.

Para otras personas, ese papel en blanco sin guías puede ser el comienzo de una serie de sensaciones negativas que no siempre podemos bloquear fácilmente.

Cómo lo rellenemos, depende de varios cosas: del lugar de donde venimos y dónde estamos actualmente, de las razones y motivación por las que estamos ahí, de la situación y apoyo familiar con que contamos, de la experiencia en los comienzos… pero sobre todo depende de nosotros, de nuestra fortaleza interna y recursos que tengamos.

Esos recursos y esa fortaleza se pueden trabajar y yo estoy convencida que todo el mundo puede escribir esa redacción en positivo a pesar de las dificultades. Te doy unas pistas para empezar.

Cosas que puedes hacer para ayudarte a ti y a los tuyos a empezar de cero en positivo.

Aceptación. 

Aceptar que el hecho es que el tener que escribir en ese papel es inevitable. Admite que depende de ti el escribir una redacción bonita o una tragedia griega.

Objetivos.

Se consciente que hay dos tipos de objetivos, unos que serán puntuales y casi  “obligatorios” para la vida rutinaria en el nuevo lugar y otros que te proporcionarán satisfacción personal.

Los Objetivos “obligatorios”,  son los que has de utilizar para activarte.

• Haz una lista de cosas que “tienes” que hacer,  para empezar esos serán tus objetivos. No han de ser grandes cosas, pero te ayudarán a salir y evitar comenzar en negativo.

• Compra una agenda y coloca una tarea al día y no te permitas no hacerlo. Intenta que cada jornada tengas algo que hacer, algo que te haga moverte y salir. No busques excusas para encerrarte.

• Conéctate y marca el número.

• No el de tu madre o amiga del destino anterior, se trata de seguir hacia adelante. Seguramente tendrás algún contacto, alguna de las personas o asociaciones de las que seguramente te habrán dado los datos antes, porque este mundo es pequeño. Piensa, analiza dónde puedes ir para encontrar gente, no será difícil.

• No solo te conectes con gente del pasado, es inevitable hacerlo, es inevitable echar de menos. Ten cuidado no te dejes idealizar el pasado, puede impedirte ver las oportunidades que tienes en el presente.

Los Objetivos personales.  Estos son los más complicados de descubrir, pero también los realmente útiles para encontrar la satisfacción personal.

Te enfrentas a un periodo más o menos largo en este destino, has de ver de qué modo quieres vivir tu vida. Es una oportunidad para comenzar con ilusión un nuevo proyecto o terminar algo inacabado o simplemente decidir tomarte un tiempo de “no hacer nada”.

Lo  importante para que no caigas en la frustración es que seas lo más consciente posible que tu estas eligiendo vivir así, a pesar de que muchas veces nos decimos que es por los hijos y seguir a la pareja, siempre tenemos la opción de romper con eso, si seguimos a la pareja es nuestra decisión por lo que hemos de hacer lo mejor de eso y si no, siempre podemos cambiarlo.

En muchos países no se nos permite trabajar, así que las mujeres de hoy que hemos estudiado y somos activas necesitamos colmar nuestras inquietudes de algún modo. Ir de café en café pronto nos creará una sensación de vacío. Lo primero es aceptar la situación, aceptar que es nuestra elección libre. Estar en casa y escribir en un papel en blanco no es fácil.

No idealices, abre los ojos y mira hacia adelante. Identifica tus objetivos personales. Siéntate con papel y bolígrafo y responde a unas cosas muy simples.

• ¿Qué hubiera querido hacer siempre que no pude? Quizás es el momento: cursos de cerámica,ponerte en forma, formarte en una nueva disciplina, crear un club de lectura, cocina, … ¡es el momento de lanzarte a hacerlo! Estás ante un papel en blanco, no busques excusas para postergar escribir en el lo que quieres.

• ¿Qué he de hacer para conseguir eso? ¿De dónde podré sacar el tiempo?

• ¿Cuales son las razones por las que creo que no es el momento? ¿Son reales o son excusas? A veces nosotros mismos nos hacemos la zancadilla. Si logras sincerarte contigo y admitir la realidad ya tendrás mucho camino recorrido.

Acción

Una vez hayas identificado lo que deseas hacer hazlo posible, escribe cada tarea o paso para que eso se vuelva una realidad y cúmplelo. Crea una rutina, acota tu disponibilidad y reserva un tiempo para hacer eso que deseas no dejes que nada te quite el espacio reservado. Si por motivos de fuerza mayor una vez no lo cumples, cambia los planes del día siguiente para no dejar de hacerlo. Obligate y comprométete contigo, te sentirás bien.

De ti depende cambiar la S de Soledad por la S de sueños, serenidad, salud, sonrisa y satisfacción. 

Si no logras darle la vuelta a la S, pide ayuda para que te orienten en el proceso de modo efectivo y simple así lograrás escribir en ese folio en blanco, y darle a la S la forma de de Sonrisa, Satisfacción  y Serenidad.

Ahora te toca a ti, ¿qué es lo más difícil cuándo has de sentarte ante ese folio en blanco? ¿Qué trucos tenéis para escribir en esas hojas en blanco? ¿Crees que cada septiembre es un folio en blanco? ¿ Cambios pueden ser oportunidad de escribir nuestra redacción libremente? ¿Cómo lo logras tú?

Mónica, EXPAT-ñola

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